Lo bueno y lo malo de que te diagnostiquen Asperger en la edad adulta

Ser diagnosticado como Asperger ya estando en la edad adulta, trae aparejado un proceso de re-significación de la vida de una persona, que para esas instancias seguramente ya está bastante organizada.

Éste listado sobre “lo bueno” y “lo malo” no intenta ser un análisis profundo de la realidad psicológica de un grupo de personas que es amplio y diverso inclusive entre sí, es tan solo acercamiento informal, “de entre casa”, a esa realidad que se va a ver afectada por ese nuevo diagnóstico. ¿Hasta qué punto se verá afectada? Eso dependerá de cada persona y de las respuestas que esa misma persona les vaya asignando a los interrogantes que se realizó durante toda su vida.

Por un momento  supongamos (y de ser necesario, utilicemos la imaginación), que esa persona, es quien está leyendo.

Lo bueno:
-Es probable que si tienes Asperger, hayas pasado toda tu vida buscando explicaciones a tu forma de ser peculiar y a tus dificultades, así que: ¡he ahí, la respuesta a todo!
-Seguro siempre sentiste que los demás te veían como una persona maniática, ya sea porque te molestaban los olores, o los ruidos, si hay mucha gente, si te tocan… Cuando todas esas “manías” (que no lo son) no tienen explicación, las personas suelen pensar que solo eres un malhumorado. Así que ahora ya sabes que no eran manías, sino que son el resultado de una percepción sensorial diferente, que ante algunos estímulos es altamente sensible. Si te tomas el tiempo de explicarlo, los demás seguro lo entenderán.
-Puedes aprender cosas nuevas y muy útiles sobre tu condición, y sobre ti mismo. Por ejemplo, al entender que muchas de las dificultades podían provenir de un déficit en la función ejecutiva, se pueden crear estrategias. También el conocimiento de las personas que te rodean sobre este tema, puede hacer que comprendan que, a veces, necesitas organizar la información de manera diferente para entenderla, y que no es falta de voluntad ni de interés.
-Tener una mente Asperger es una puerta abierta a hacer una actividad que puede resultar ampliamente placentera, pero desde un modo  de pensar peculiar, propio, y con una capacidad de dedicación y de abstracción que no cualquiera puede lograr. Ahora que lo sabes, puedes aprovechar esa capacidad al máximo…

-¡Disfrutar de los placeres Asperger más abiertamente! Sí, porque, entre nosotros, digamos la verdad: algunas peculiaridades son totalmente disfrutables, como el darse cuenta detalles que otros pasan por alto, tener la capacidad de enfocarte en algo como si lograras sumergirte completamente en un pensamiento que lo abarca todo, el divertirse con juegos de palabras e inclusive, si se tiene sentido del humor, con la literalidad.

-La aceptación. Ésta es la gran, GRAN ventaja que hay que lograr con la llegada del diagnóstico: la aceptación propia del entorno.
Lo malo:
-Descubrir que en muchas habilidades sociales que creías que dominabas, no las tenías tan claras. Por ejemplo: creer que desde hace unos años has dominado el poder mirar a los ojos, y descubrir que en realidad haces la típica Asperger: mirar unos segundos y luego mirar a otro lado. Entonces, algo que antes ni habías notado, ahora recurrentemente se te  viene a la cabeza mientras conversas con otra persona, y tras que es complicado seguirla en lo que te dice y mirarla, ahora sumamos el pensamiento recurrente de: -¿se dará cuenta que le estoy esquivando la mirada?-. Y seguramente la respuesta sea NO, pero no puedes evitar pensarlo, ahora que tú mismo lo notaste.
-Descubres que no es que los demás se expresen de manera confusa, no es el resto del mundo el que está mal: es que hay gestos que aparentemente no estás percibiendo. Sí, al parecer los demás dicen mucho más de lo que están diciendo con sus palabras, y tú antes eso ni lo habías notado. Pero ésta es una mala a medias, porque en realidad es una oportunidad para darse cuenta de que se necesita crear estrategias para suplantar la información que se pasa por debajo de ese “radar de información no-verbal”.
-Descubrir tu falta de “empatía típica” (porque una persona con Asperger tiene una alta dosis de empatía atípica, que es hora de que también empiece a ser reconocida como tal) hacia personas cercanas que quieres. Darte cuenta que tal vez pasaste por alto en algunas ocasiones sus necesidades afectivas, porque no las entendías. Y ahí está el desafío: empezar a entenderlas y respetarlas.
-¡Descubrir que tienes estereotipias! Era algo que tal vez nunca habías notado, pero cuando te abstraes en situaciones sociales de ansiedad puedes llegar a utilizar un movimiento repetido para auto-tranquilizarte.
Pero, si ni tú mismo lo habías notado hasta el momento, lo más probable es que los demás tampoco, y que ahora de repente, porque tú lo sepas, no se va a prender ninguna alarma detectora de Asperger. Es más, es probable que el resto de los que te rodean no tengan ni la más remota idea de lo que es el Asperger, y mucho menos una estereotipia. Así que tranquilo, no va a aparecer en ese mismo instante el Profesor Xavier frente a todos reclamando tu presencia en la Mansión X, ni mucho menos.

Más allá de éste “listado”, LA VERDAD nunca puede ser mala. Por el contrario, un diagnóstico puede ser una gran herramienta, si se lo sabe usar adecuadamente.

Acerca de la autora:

Analia Infante

La Plata, Buenos Aires, Argentina.

Adulta con Asperger, madre de un niño también dentro del espectro del autismo.

Escritora de cuentos, relatos y artículos.

Administradora de la página “Maternidad Atipica

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